Así nació su descubrimiento del monometilsilanotriol (MMST), la primera forma de silicio orgánico bioasimilable, una molécula capaz de integrarse en los tejidos vivos. Descubrió un disfraz químico directamente asimilable por el hombre, sin pasar por la planta, entonces exclamó: “He descubierto un SILICIO ORGÁNICO”.
Y es que si el silicio no se presentara bajo una forma orgánica no tendría ningún interés en la nutrición.
Duffaut comprendió entonces que el silicio, considerado hasta entonces un elemento inerte, propio de las rocas y del vidrio, podía desempeñar un papel esencial en la regeneración del tejido conectivo, los huesos y la piel.
Su intuición fue visionaria. En una época en que la biología ignoraba el papel del silicio, Duffaut defendió que este elemento era un “andamio invisible de la vida”. Pero su voz no fue comprendida. Murió pre
maturamente en 1958, antes de poder publicar completamente sus hallazgos.
Décadas más tarde, el microbiólogo francés Loïc Le Ribault recuperó sus notas y fórmulas, y continuó su trabajo, desarrollando un derivado moderno del compuesto de Duffaut. Sus aplicaciones actuales en cosmética, nutrición y medicina regenerativa mantienen vivo el legado de aquel químico olvidado que, por intuición y curiosidad, vio vida donde otros solo veían arena.
Tanto el silicio como el magnesio y el hierro son minerales presentes en la corteza terrestre. El silicio es el segundo más abundante en la Tierra. En su forma mineral, es importante en los dispositivos conductores de altas tecnologías, es por ello que muchos lugares llevan su nombre: Silicon Valley, Silicon Wadi, Silicon Forest, Silicon Hills, etc.
Nutrición humana
Era conocido desde hacía mucho tiempo, y se sabía que era aportado al organismo humano por el agua y las plantas. Las plantas absorben el silicio mineral del suelo y lo convierten en asimilable; primero para su propio organismo (de planta), y luego para los organismos humanos que consumen estas plantas. Por ejemplo, el arroz acumula silicio para su crecimiento y también lo encontramos en vegetales como: lechuga, soja, espinacas, cereales integrales, aguacates y avena. Todas las plantas contienen silicio en mayor o menor cantidad: ortiga, cola de caballo, ajo, etc., pero la que mayor dosis contiene es el bambú.
Existen evidencias de que el silicio es importante para la salud humana. Hay estudios que demuestran que las mujeres menopáusicas, con abundante ingesta dietética de silicio en la dieta, tienen mayor densidad ósea, y que la suplementación puede aumentar la densidad ósea en aquellas con osteoporosis. El silicio, en su estado orgánico, no presenta ninguna toxicidad y está presente en muchos de los alimentos que consumimos habitualmente. Sin embargo, la inhalación de grandes cantidades de silicio inorgánico (en ambientes industriales y de mineros) puede causar una grave enfermedad respiratoria conocida como silicosis.
Silicio del bambú
El Bambusa arundinacea (nombre botánico) es una de las plantas más antiguas que se han encontrado en textos registrados. Se mencionó por primera vez en el Rigveda, una antigua colección de himnos sánscritos que constituye uno de los cuatro textos canónicos sagrados del hinduismo, conocidos como los Vedas, y que tienen más de 3000 años de antigüedad.
La bambusa es un árbol alto que crece en las zonas húmedas de la India. También se encuentra en Sri Lanka, Malasia, Perú y Myanmar. La medicina ayurvédica tradicional ha utilizado el bambú para diversas afecciones, como tos, enfermedades de la piel, heridas, afecciones digestivas, náuseas, trastornos hormonales y ginecológicos, fiebre, tiña, sangrado de encías, dolor articular y como afrodisíaco. Sin embargo, no fue hasta la década de 1990 que los investigadores biomédicos comenzaron a interesarse por los beneficios de la humilde planta del bambú.
Se descubrió que el bambú, conocido por su rápido crecimiento y resiliencia, acumulaba cantidades sustanciales de silicio, principalmente en forma de fitolitos (estructuras microscópicas de sílice que refuerzan los tejidos vegetales). Investigaciones recientes han profundizado en los patrones de deposición de silicio en las especies de bambú, mejorando nuestra comprensión de su distribución y función.
Referencias Bibliográficas:
- https://hydralongevity.com/
- https://www.labosantesilice.com/es/que-es-el-silicio-organico.html
- Manual de Nutrición Celular. José Colastra ND
- https://livingsilica.com/pages/our-story
- https://www.herbolarioalquimista.com
- https://en-m-wikipedia-org.translate.goog/wiki/Silicon?
- Le Ribault, L. (1996). Le Silicium organique – de Norbert Duffaut à aujourd’hui. Éditions Marco Pietteur, Belgique.
- Pietteur, M. (Ed.) (2003). Le Silicium Organique G5: Histoire d’une découverte scientifique française. Éditions Marco Pietteur.
- Carlisle, E.M. (1970). Silicon: a possible factor in bone calcification. Science, 167(3916), 279–280.
- Exley, C. (2019). Silicon in life: A bioinorganic solution to bioorganic essentiality. Frontiers in Bioscience, 24, 1195–1207.